Creo que es ver mucho "Sex and the city"... pero de la nada me puse a pensar en el romance, en el amor. En esos momentos en los que sientes que el corazón se te va a derretir, sientes que puedes volar (y algunos, de idiotas, van y se tiran de algún edificio, para ver si de verdad pueden desafiar a la gravedad... ja! Newton les escupe y les saca el dedo mientras se caga de la risa).
Y bueno, después de muuucho pensar, razonar... delirar... caí en una muy pequeña conclusión, chiquita, diminuta conclusión: todo lo que he visto en las películas y que inspiraron muchos de mi constante "day-dreaming"; todos los casos que leí en las revistas sobre amor a primera vista, reencuentros, y momentos mágicos que harían llorar a Charles Manson; todos los chismes que oí de los casos de la amiga de una amiga de un amigo que tuvo un encuentro bellísimo en un precioso atardecer... toooooooodo eso es pura y completa FICCIÓN. Una completa y vil, total e indiscutible MENTIRAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!
Fue como una revelación incuestionable y enceguecedora. Durante gran parte de mi bella adolescencia he intentado ser lo más optimista posible, ser una persona con una fe completa del amor verdadero, en esos amores que te mueven la medula y te dejan el corazón tan revuelto como los horarios que recibes en la U. pero han ocurrido ciertos hechos en mi vida, baches en el camino si quieren verlo así, que honestamente, no me han ayudado. Y esos bellos y preciosos momentos que alguna vez quise para mi vida se empezaron a ver más difíciles y lejanos. Ya no tengo la misma fe que antes, no tengo el optimismo que alguna vez fue mi orgullo. Ya no creo en esas cosas, y la duda que me queda, en esta calurosa noche rebota por mi mente: ¿es bueno o malo que ya no crea en esas cosas?
Toda niña debe crecer algún día y darse cuenta que las cosas que leímos en los cuentos de hadas no pasan durante la vida: no hay un hada madrina, amiguitos mágicos del bosque, caballo blanco, zapatillas de cristal, besos resucitadores… ni el príncipe azul y perfecto. Lo que tenemos es el libro de autoayuda, las amigas que son igual de trastornadas y neuróticas, la ruta 30-B, sandalias, besos regulares… y un hombre que tiene muchas probabilidades de ser igual de confuso que tu (y que tal vez por eso te entiende considerablemente bien). Ese caso es de los mejores, si tienes suerte.
Citando a la serie antes mencionada, I couldn’t help but wonder: ¿Es momento de tirar ese cuento de Cenicienta a la basura… o sigo esperando por algo que renueve a mi pobre y vilipendiada fe?
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