Uno estudia, uno re-estudia... a veces uno se confía mucho y solo medio revisa el manual de Atención Comunitaria la mañana del examen (craso error). Y realmente, sin lugar a exageraciones, las notas que uno saca en la UES, por más seguro que uno se haya sentido dentro del auditorio, son un ruleta rusa... vos te sentis la mera mata donde se rasca el tigre, pero a veces no sos más que el vil matocho donde se orina el tigre.
Se avecinan días oscuros hijos mios... días que nos van a hacer perder la fe en la humanidad. Días en los que vamos a maldecir al catedrático por no enseñarnos ni mi€rd@ durante las ultimas clases (ejem, *cof* *cof*, Alvarenga). Pero siempre existe la posibilidad de que le tengamos fe a nuestras habilidades, a nuestras anotaciones... a la velita amarilla que le encendieron al Cristo Negro de Esquipulas, a San Judas Tadeo (patrón de las causas difíciles), y a la pulserita de cuentitas rosadas de plástico de la suerte que te salio en la bolsita de dulces de la piñata de una de tus primas. De cualquier manera, a veces tenemos suerte.
Pero a veces no... be afraid... be very f*ck%ng afraid.
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