sábado, 27 de febrero de 2010

Delirio nocturno: en esta bella noche...

OK, llevo un mes sin escribir. Uno: no tenía algo muy desarrollado para ponerlo aquí. Dos: Cuando al fin lo tenía, se me olvidaba por mis quehaceres aquí.

A ver... al fin estoy trabajando. En un call center. Como operadora gracias a Dios. Sentiría pena por la pobre persona que me pida ayuda si yo estuviera en Soporte Técnico. Y no tengo mucha motivación para vender realmente, así que operadora si me queda bien.

Aunque ya sabía a lo que iba, es justo ahorita cuando me estoy dando cuenta del charco de lodo con mierda en el que me estoy metiendo. Justo mientras estudio es cuando a mí se me ocurre "hey, ¿por qué no trabajo y ahorro un poco de dinero?". Si, era una buena intención al inicio, eso de venderme como una cerdita capitalista en un trabajo que realmente no es mi vocación. PERO, además de darme cuenta que el trabajo siempre lleva una responsabilidad, ahorita es cuando estoy viendo que balancear ESO y la universidad me va a sacar más canas verdes en un mes que mi hermana en lo que lleva de su existencia.

Hoy tuve mi primer pequeña evaluación en Bioquímica, la única materia que llevo este ciclo (¿había mencionado ya que me había llevado la chingada el año pasado en una materia? A pues, esa es, la estoy repitiendo.) Había leído mucho los días anteriores, ya tenía mi reporte listo, toda la vaina. Y sentí que me fue bien. Alrededor de las 2 pm, cuando salí de clases, realmente pensé que podía ser posible trabajar Y estudiar.

Llegue al trabajo antes de las 5 (trabajo de 5 pm a 9 pm por cierto) y toda la primera hora de llamadas de hoy fueron de gente borracha, malagradecida o simplemente psicótica. Todos tenemos nuestras malas experiencias en el trabajo. Pero fue justo en ese momento cuando me puse a reflexionar sobre cuánto tiempo iba a poder seguir haciendo todo esto: Estudiar hasta tarde el día anterior, pasar toda la mañana en la universidad, hacer evaluaciones, regresar a casa con el tiempo justo para comer y cerrar los ojos 15 minutos, ir al trabajo y enfrentarme a cientos de llamadas que pueden ser tanto buenas como malas.

Para el final de esa hora, tenía ganas de aventar el maldito teléfono fuera de mi cubículo. Pero solo me postre en mi asiento, y cerré los ojos unos segunditos, mientras pedía por serenidad. Al rato paso uno de los tipos que fue mi mentor en mi semana de entrenamiento en el trabajo. Me pregunto que como me iba y dije casi sin pensar: "Aquí, todo bien. Con ganas de matar a gente". Me respondió: "¡Perfecto! Ya eres uno de los empleados de la compañía." No sé si eso debía alentarme o deprimirme más.

Así que en esta bella noche, mientras ahogo mis penas en una galleta de chocolate, reflexiono sobre el rumbo de mi vida. Es usualmente esta hora en la que más me pongo a pensar sobre estas cosas (asumo que tiene que ver con la falta de sueño). No sé cuanto más durare en el trabajo. No sé cuanto más podre seguir arreglando mi horario para estudiar y salir bien.

Solo sé que ahorita... tengo sueño.

PD: Un pequeñito saludito a una chica llamada Brenda. Vi el comentario que pusiste. Y créeme, me alegro mucho el día... o la noche realmente. De vez en cuando juro que le estoy escribiendo al vacio. Es bonito saber que hay un par de personas que se entretienen con mi pobre relación con la cordura.


Canción del día: "Cinema Italiano" de la banda sonora de NINE.

1 comentario:

Fr Doshache dijo...

yo también te leo chio, me gusta como escribís ;) Cuidate mucho. La canción de hoy "sequía de amor" de Onda Vaga.