Ando con una leve nostalgia, me perdonan. Pero es domingo en la tarde, tirándole al final del año, y estoy oyendo todo la colección musical que tengo en la computadora... y no puedo evitar pensar en muchas cosas.
Algunas de estas canciones me recuerdan a mi infancia, al inicio de mi adolescencia. Otras me recuerdan a personas que ya no están aquí. Otras me recuerdan a personas que yo quisiera que ya no estuvieran aquí (bastardos/as).
Pero esta lista es de la gente que aprecio, y las canciones que me recuerdan lo mucho que los quiero (sniff, lloren, lloren, saquen los kleenex)
*"La Pachanga" de Vilma Palma e Vampiros: Me recuerda a Hoz (conocido como Alejando Leiva en el bajo mundo)
Sera porque a los dos nos gusta la banda. Sera por qué tiene un feeling de música para noche de bolos que me recuerda al niño. Sera por qué intentamos cantar esta canción en un karaoke para un cumple (pero no estábamos bolos). Pero esta singular canción me recuerda a uno de los locos que más aprecio en mi vida. Te quiero Negro.
*"Read My Mind" de The Killers: Me recuerda a Nadia (Mi Buddy, un ser que comparte mi amor por la violencia y otras cosas)
A mí me encanta esta canción. A ella le fascina. La ha puesto como nick en el MSN, como status en el Facebook. No se la ha tatuado por qué no esta TAN loca. Oigo esta canción... y recuerdo como desahogarnos juntas es lo más terapéutico que puede existir.
*"Run To The Hills" de Iron Maiden: Me recuerda a Rina (mi medio cerebro)
Es su favorita. Cuando la oigo, solo me imagino a Rina frente a su compu, o en el carro, cantando a todo volumen el coro, haciendo los mates de la batería. Hace eso con muchas canciones, pero con esta se emociona más.
*"Close To Me" de The Cure: Me recuerda a Mario López Jule (mi hermano gemelo, separado de mí al nacer... a pesar de los 4 años de diferencia de edad)
Yo había oído una canción en la radio un día que conducía con mi papá. Pero no le pude prestar atención para ver cuál era la canción por qué... bueno, está conduciendo y no andaba muy relajada. Meses más tarde, estando en la U, Mario puso esta canción en su celular y me emocione mucho. Pero mucho. Creo que grite. Creo que lo abrace. Creo que lo estruje.
*"Fidelity" de Regina Spektor: Me recuerda a Karely (la mujer con los gustos más exóticos de este lado del Lempa)
Esta mujercita tan especial, con esos rizos malignos (chiste entre las dos), no cantaba mucho. Pero esta canción la cantaba. La cantó el día que mencione que me gustaba el video y ella se emociono de que alguien más había visto el video además de ella.
*"Lovegame" de Lady Gaga: Me recuerda a Glenda (mi gemela dicigotica... humor de traumados como nosotros)
Esta tiene una razón muy sencilla. Esta canción era su ringtone del celular. Mario y yo nos poníamos a hacer un bailecito cada vez que le llamaban.
*"Fools Gold" de Katie Herzig: Me recuerda a Lilita (la penosa)
Es que esta canción tiene un tono muy bonito, muy delicado. Como Lilita. Cuando la oí, se la puse de ringtone. Tan linda Lilita.
*"La Sirena Varada" de Héroes del Silencio: Me recuerda a Ricardo (el hombre que dice que nadie es perfecto, y como él es nadie, él es perfecto)
El fanático de los Héroes del Silencio, que me paso regañando que por qué no lo lleve al tributo de HDS en La Luna. Qué cuando esta sobrio, se pone a cantarlas. Esto me recuerda a él. Me recuerda de como chinga con que no lo lleve al tributo.
*"Eres Tú" de Mocedades: Me recuerda a mi Mamá
A ella le gusta mucho Mocedades (perdón, el Consorcio es ahora). Cantaba sus canciones cuando yo estaba chiquita. En público. Donde había gente que podía oírla. Trauma personal, perdón. Pero esta canción en particular me la cantaba a mí y a mi hermana cuando nos íbamos a dormir en su cama. Hoy en día... esa canción me da un poco de sueño.
*"Crazy" de Gnarls Barkley: Me recuerda a mi Papá
Mi papá dice que a él le gusta le que él puede oír (tiene una leve sordera desde joven). Así que su gusto se remite a un grupo selecto de música clásica, jazz, cosas que tengan un tono que a él le agrade y que logre oír. Pues un día se puso a oír esta canción en la radio, camino a ver a mi abuela. Y se puso a cantarla también (bueno... intento cantarla, no puede mucho inglés).
*Todas las de Johnny Cash: Me recuerdan a mis abuelos.
Los extraño. No hay mayor razón que esa.
Seeeh... ando nostálgica... eso pasa cuando me dejan mucho tiempo sola con mis pensamientos.
domingo, 22 de noviembre de 2009
viernes, 20 de noviembre de 2009
Sobre cine: Yo hablo en las películas, ¡¿Y qué?! (Dedicado a mi buddy, Nadia)
Yo, como se podrá notar por los post anteriores, soy bastante sarcástica. Bueno... bastante podría ser un eufemismo. Sarcasmo es casi como el aire que respiro. No puedo pasar todo un día sin que se me salga algún comentario sarcástico... Creo que me volvería loca.
Y pues, como en todo aspecto de mi vida, en mis idas al cine también hay un lugar para el sarcasmo. Ya sea de miedo, de acción, románticas... no me importara la gente que hay a mi alrededor, yo diré lo que se me venga en gana. (También lo hago en la privacidad de mi hogar, frente al televisor.)
El miércoles pasado tuve la oportunidad de sacar a relucir este lado mío, cuando fui con Rina, Nadia, Bryan y Karely a ver la muy esperada "2012". Y cuando digo esperada, es REALMENTE esperada. Íbamos a ir a una función a las 3, pero mejor compramos boletos para una a las 4, porque Nadia todavía no venia. Cuando Nadia llego... oh asombro, no había boletos para esa hora, así que logramos mover todas las entradas para una función a las 6. Eran las 4:30 cuando terminamos de arreglar la situación, así que fuimos a dar una pequeña vuelta antes de la función.
A las 5:30 ya estábamos haciendo fila para la entrada... decisión sabia, porque dos segundos después, había una horda de adolescentes haciendo cola detrás de nosotros. Gracias a Dios estábamos enfrente. Claro que en el caso contrario, yo ya tenía un plan para conseguir asientos rápido: empujar a los pobres idiotas que se cruzaran en mi camino.
Nos sentamos donde quisimos, no hubieron anuncios repetitivos estúpidos que me incitaran al suicidio. Todo genial. Estaba consciente de que usualmente no voy con este grupo de amigos al cine, y no sabía que tan tolerantes serian a mi tipo de conducta... pero era un riesgo que debería tomar.
Comienza la película... vemos a John Cusack como el tipo normal que eventualmente será el salvador del film. Han pasado 10 minutos... y empiezo a oír comentarios sarcásticos. Pero no soy yo. No es la voz en mi cabeza. Qué raro. Volteo hacia la derecha... y ahí esta Nadia, burlándose de la "destrucción del mundo". Santo Padre: ¡Hay alguien más como yo!
Después de ese descubrimiento, nos pasamos el resto de la película agarrando cualquier detalle y haciéndolo trizas. O riéndonos de partes donde no deberíamos reírnos (somos cínicas, otra cosa que se me olvidaba mencionar). O incluso parodiando pedazos, dando líneas divertidas donde no debería haberlas.
Un ejemplo:
-El personaje de John Cusack está dentro de un carro de lujo, cambiando las estaciones de radio en búsqueda de alguna comunicación que venga de tierra firme. No hay ninguna.
Yo: Tal vez no encuentra la Astral.
Nadia: Yo creo que tal vez la Femenina.
-El personaje principal tiene una hija que moja la cama, y necesita usar pañales en la noche. Para el final de la película, ella anuncia con orgullo que ya no necesita los pañales.
Nadia y yo: Ven, ese es el punto de toda la película. Se puede acabar el mundo. Pueden morir millones de personas. Pero con determinación y apoyo, puedes dejar de ser una niña incontinente. Que historia más inspiradora.
Salimos de la sala bastante contentas. No así las mujeres que estaban en la fila adelante de nosotros... ni la tipa a mi izquierda... ni la pareja detrás de nosotras (fuimos algo ruidosas, pero nomas tantito).
Creo que lo que hace una buena experiencia en el cine es estar acompañado de gente con la que sabes que puedes divertirte. Yo tenía a 4 personas con las que hasta una película sobre educación sexual sería lo más divertido del año.
Y eso es decir mucho... Oír sobre "los cambios de niña a mujer" esta justo a la par de incarse en grava.
¿Quieren ir al cine conmigo? Tendran que aguantar mis comentarios. Hey, tal vez los disfruten.
Canción del día: "Friday I'm In Love" de The Cure
Y pues, como en todo aspecto de mi vida, en mis idas al cine también hay un lugar para el sarcasmo. Ya sea de miedo, de acción, románticas... no me importara la gente que hay a mi alrededor, yo diré lo que se me venga en gana. (También lo hago en la privacidad de mi hogar, frente al televisor.)
El miércoles pasado tuve la oportunidad de sacar a relucir este lado mío, cuando fui con Rina, Nadia, Bryan y Karely a ver la muy esperada "2012". Y cuando digo esperada, es REALMENTE esperada. Íbamos a ir a una función a las 3, pero mejor compramos boletos para una a las 4, porque Nadia todavía no venia. Cuando Nadia llego... oh asombro, no había boletos para esa hora, así que logramos mover todas las entradas para una función a las 6. Eran las 4:30 cuando terminamos de arreglar la situación, así que fuimos a dar una pequeña vuelta antes de la función.
A las 5:30 ya estábamos haciendo fila para la entrada... decisión sabia, porque dos segundos después, había una horda de adolescentes haciendo cola detrás de nosotros. Gracias a Dios estábamos enfrente. Claro que en el caso contrario, yo ya tenía un plan para conseguir asientos rápido: empujar a los pobres idiotas que se cruzaran en mi camino.
Nos sentamos donde quisimos, no hubieron anuncios repetitivos estúpidos que me incitaran al suicidio. Todo genial. Estaba consciente de que usualmente no voy con este grupo de amigos al cine, y no sabía que tan tolerantes serian a mi tipo de conducta... pero era un riesgo que debería tomar.
Comienza la película... vemos a John Cusack como el tipo normal que eventualmente será el salvador del film. Han pasado 10 minutos... y empiezo a oír comentarios sarcásticos. Pero no soy yo. No es la voz en mi cabeza. Qué raro. Volteo hacia la derecha... y ahí esta Nadia, burlándose de la "destrucción del mundo". Santo Padre: ¡Hay alguien más como yo!
Después de ese descubrimiento, nos pasamos el resto de la película agarrando cualquier detalle y haciéndolo trizas. O riéndonos de partes donde no deberíamos reírnos (somos cínicas, otra cosa que se me olvidaba mencionar). O incluso parodiando pedazos, dando líneas divertidas donde no debería haberlas.
Un ejemplo:
-El personaje de John Cusack está dentro de un carro de lujo, cambiando las estaciones de radio en búsqueda de alguna comunicación que venga de tierra firme. No hay ninguna.
Yo: Tal vez no encuentra la Astral.
Nadia: Yo creo que tal vez la Femenina.
-El personaje principal tiene una hija que moja la cama, y necesita usar pañales en la noche. Para el final de la película, ella anuncia con orgullo que ya no necesita los pañales.
Nadia y yo: Ven, ese es el punto de toda la película. Se puede acabar el mundo. Pueden morir millones de personas. Pero con determinación y apoyo, puedes dejar de ser una niña incontinente. Que historia más inspiradora.
Salimos de la sala bastante contentas. No así las mujeres que estaban en la fila adelante de nosotros... ni la tipa a mi izquierda... ni la pareja detrás de nosotras (fuimos algo ruidosas, pero nomas tantito).
Creo que lo que hace una buena experiencia en el cine es estar acompañado de gente con la que sabes que puedes divertirte. Yo tenía a 4 personas con las que hasta una película sobre educación sexual sería lo más divertido del año.
Y eso es decir mucho... Oír sobre "los cambios de niña a mujer" esta justo a la par de incarse en grava.
¿Quieren ir al cine conmigo? Tendran que aguantar mis comentarios. Hey, tal vez los disfruten.
Canción del día: "Friday I'm In Love" de The Cure
lunes, 9 de noviembre de 2009
Galería de familiares ilustres. Hoy: Jazmín Escobar
¿Qué se puede decir de hermana? Pues... mucho. He compartido 15 años y 160 días de mi vida con ella. He compartido cuarto con ella por 15 años y 158 días. Amo a mi hermana... aunque a veces creo que sería mejor para las dos mantener un amor a distancia.
No se puede bromear con ella, desde pequeña es así. No es porque sea seria, sino porque es... TAN LLORONA. Le movías el cubito de juguete, lloraba. Le tocabas la cabeza con el mango del cepillo de dientes, lloraba (y te acusaba con mi mamá de que la habías "atacado"). Contabas una broma de como de chiquita una vez se deslizo en la nieve, lloraba. Cuentas hoy en día de como todavía tiene un CD de Belinda... y llora. A veces se me olvida su modo de ser y me pongo a fregar con ella.
Dos minutos más tarde recuerdo que es mi hermana, y la dejo sola a que termine su berrinche. ¿Alguna vez vieron en Animaniacs, el corto de una tipa que se llama Katy Kaboom? Pues... les presento a Jazmín Marisol Escobar Flores, en versión animada.
En esta ocasión, compartiré una anécdota sobre su sollozante niñez. Y si, incluye a Jazmín llorando... otra vez.
Erase una vez, en una ciudad no muy lejana, Jazmincita, una hermosa niña de tez clara y rizos rubios (que con el tiempo se oscurecerían, y se volverían lisos gracias al amor de la niña por quemarse el pelo con plancha). Era una niña alegre, risueña, encantadora... e increíblemente consentida. No había niño o adulto que no le diera lo que pedía con tal de que Jazmincita no llorara. (¿Quieres mi pedazo de plastilina? Seguro. ¿No te quieres comer los ejotes? Claro. ¿Quieres que veamos la Sirenita por milésima vez en 4 meses? Por supuesto. Solamente no llores.)
Llego el tiempo en que Jazmincita tuvo que ser mandada a un mágico mundo, donde por primera vez compartiría su vida con seres completamente desconocidos. La mandaron al kinder. Y fueron días gloriosos... para la hermana de Jazmincita, no tanto para los compañeros o las profesoras de Jazmincita. Se enojaba más que de costumbre, porque esta vez no eran tantos los que le cumplían sus berrinches. Jazmincita había encontrado su Muro de Berlín.
Pues se anuncia un día un gran evento, donde estaban invitados todos los niños de este mundo tan mágico. Habría música, bailes de distintos tipos, refrigerios, disfraces, y muchas fotos que tendrían un futuro avergonzante. Era el día del acto de clausura de año.
El salón de Jazmincita representaría la afamada canción infantil "La Marcha de las Letras" de Cri Cri (estoy en un debate con un amigo sobre si era "de las Letras" o "de las Vocales", por que aparece de ambas maneras). Y nuestra pequeña seria la I, justo la de la mitad.
Hicieron los ensayos durante semanas, todos felices de poder salir bailando frente a sus madres. Los disfraces serian sencillos: anuncios de cartón puestos sobre el pecho y la espalda, con la letra de cada vocal a representar. La letra grande claro, y con lentejuelas y brillantina, por si no quedaba claro que había que ver el letrero.
Y llega el gran día. Llegan padres, madres, hermanos mayores renuentes, para ver a los niños bailar. Pasan diferentes actos: villancicos navideños, canciones de Menudo. Al fin anuncian que viene "La Marcha de las Letras". Y empieza por los parlantes a sonar la canción, mientras los niños comienzan a marchar por el escenario:
Que dejen toditos los libros abiertos,
Ha sido la orden que dio el general.
Que todos los niños estén muy atentos,
Las cinco vocales van a desfilar.
Primero verás que pasa la A,
Con sus dos patitas muy abiertas al marchar;
Ahí viene la E, alzando los pies,
El palo de en medio es más chico, como ves;
Aquí está la I, le sigue la O,
Una flaca y otra gorda porque ya comió...
Y ahí es donde acabo la parte del cuento de hadas. Lo de flaca no estaba tan lejos. Efectivamente, ahí venia la I. Chillando su vocal durante tooooooooodo el maldito acto. Tengo fotos. Nadie sabe por qué lloro, por que siguió llorando, por qué subió si andaba llorando. Misterio completo.
Fueron muchos sus berrinches antes, y después. MUUUUUUCHOS después. Y todavía no se han acabado.
Amo a mi hermana, en serio. Pero a veces creo que la distancia aviva el amor del ser querido.
Canción del día: "Where The Road Meets The Sun" de Katie Herzign y Matthew Perryman Jones
No se puede bromear con ella, desde pequeña es así. No es porque sea seria, sino porque es... TAN LLORONA. Le movías el cubito de juguete, lloraba. Le tocabas la cabeza con el mango del cepillo de dientes, lloraba (y te acusaba con mi mamá de que la habías "atacado"). Contabas una broma de como de chiquita una vez se deslizo en la nieve, lloraba. Cuentas hoy en día de como todavía tiene un CD de Belinda... y llora. A veces se me olvida su modo de ser y me pongo a fregar con ella.
Dos minutos más tarde recuerdo que es mi hermana, y la dejo sola a que termine su berrinche. ¿Alguna vez vieron en Animaniacs, el corto de una tipa que se llama Katy Kaboom? Pues... les presento a Jazmín Marisol Escobar Flores, en versión animada.
En esta ocasión, compartiré una anécdota sobre su sollozante niñez. Y si, incluye a Jazmín llorando... otra vez.
Erase una vez, en una ciudad no muy lejana, Jazmincita, una hermosa niña de tez clara y rizos rubios (que con el tiempo se oscurecerían, y se volverían lisos gracias al amor de la niña por quemarse el pelo con plancha). Era una niña alegre, risueña, encantadora... e increíblemente consentida. No había niño o adulto que no le diera lo que pedía con tal de que Jazmincita no llorara. (¿Quieres mi pedazo de plastilina? Seguro. ¿No te quieres comer los ejotes? Claro. ¿Quieres que veamos la Sirenita por milésima vez en 4 meses? Por supuesto. Solamente no llores.)
Llego el tiempo en que Jazmincita tuvo que ser mandada a un mágico mundo, donde por primera vez compartiría su vida con seres completamente desconocidos. La mandaron al kinder. Y fueron días gloriosos... para la hermana de Jazmincita, no tanto para los compañeros o las profesoras de Jazmincita. Se enojaba más que de costumbre, porque esta vez no eran tantos los que le cumplían sus berrinches. Jazmincita había encontrado su Muro de Berlín.
Pues se anuncia un día un gran evento, donde estaban invitados todos los niños de este mundo tan mágico. Habría música, bailes de distintos tipos, refrigerios, disfraces, y muchas fotos que tendrían un futuro avergonzante. Era el día del acto de clausura de año.
El salón de Jazmincita representaría la afamada canción infantil "La Marcha de las Letras" de Cri Cri (estoy en un debate con un amigo sobre si era "de las Letras" o "de las Vocales", por que aparece de ambas maneras). Y nuestra pequeña seria la I, justo la de la mitad.
Hicieron los ensayos durante semanas, todos felices de poder salir bailando frente a sus madres. Los disfraces serian sencillos: anuncios de cartón puestos sobre el pecho y la espalda, con la letra de cada vocal a representar. La letra grande claro, y con lentejuelas y brillantina, por si no quedaba claro que había que ver el letrero.
Y llega el gran día. Llegan padres, madres, hermanos mayores renuentes, para ver a los niños bailar. Pasan diferentes actos: villancicos navideños, canciones de Menudo. Al fin anuncian que viene "La Marcha de las Letras". Y empieza por los parlantes a sonar la canción, mientras los niños comienzan a marchar por el escenario:
Que dejen toditos los libros abiertos,
Ha sido la orden que dio el general.
Que todos los niños estén muy atentos,
Las cinco vocales van a desfilar.
Primero verás que pasa la A,
Con sus dos patitas muy abiertas al marchar;
Ahí viene la E, alzando los pies,
El palo de en medio es más chico, como ves;
Aquí está la I, le sigue la O,
Una flaca y otra gorda porque ya comió...
Y ahí es donde acabo la parte del cuento de hadas. Lo de flaca no estaba tan lejos. Efectivamente, ahí venia la I. Chillando su vocal durante tooooooooodo el maldito acto. Tengo fotos. Nadie sabe por qué lloro, por que siguió llorando, por qué subió si andaba llorando. Misterio completo.
Fueron muchos sus berrinches antes, y después. MUUUUUUCHOS después. Y todavía no se han acabado.
Amo a mi hermana, en serio. Pero a veces creo que la distancia aviva el amor del ser querido.
Canción del día: "Where The Road Meets The Sun" de Katie Herzign y Matthew Perryman Jones
jueves, 5 de noviembre de 2009
Sobre cine: La experiencia de ir al cine...
A mí me encantan las películas. Yo adoro ver películas. Soy una completa cinéfila, no tengo una película favorita porque hay demasiadas que me fascinan. Me gustan de todo género. Y yo usualmente prefiero disfrutarlas cómoda en mi casa, en pants y camiseta, hartando como cerdita lo que encuentre en la refri.
Pero no significa que no disfruto ir al cine de vez en cuando a tener toda la "experiencia" que le dicen. Se siente genial. Pero últimamente... la "experiencia" ya no es tan genial.
Tuve la oportunidad de ir al cine con dos de mis primos (Miguel y Manuel) y mi hermana hace poco. Tenía ratos de no ir al cine. Y ahí estábamos, viendo la cartelera entre los 4... y nos tomo casi 20 minutos decidir CUAL película veríamos. ¿Por qué? Porque el primer problema que encontramos hoy en día con el cine son las propias películas que muestran. El buen cine, o no vayamos tan lejos y exigentes, el cine realmente entretenido, se ha vuelto lo que el lince ibérico al ecosistema: una especie en peligro de extinción.
Es que miren las opciones, solo abran el bendito periódico. Yo solo tuve que ver media cartelera. Todo lo que hay ahora son... dios: Precuelas, secuelas, reinicios, adaptaciones de comics o programas de televisión (admito que algunas son buenas, la ultima de Star Treck me dejo pasmada de lo buena que es... Pero cuantas veces puedes revivir al medio lerdo de Jason Voorhees con su sierra, y esperar que el idiota me siga asustando. Piden mucho de mí.)
Estaba Saw VI, Terror en la Antártida, The Women, Lluvia de Hamburguesas, Marido por Accidente y Land of the Lost. Pues... las opciones no nos emocionaban a todos de la misma manera. Miguel iba por cualquiera que nosotros eligiéramos, Manuel quería una de miedo, yo no quería ninguna romántica ni para cheras por que no andaba con ese humor, y mi hermana no sabía que quería ver, pero no le sonaba una de miedo. Pero todos estábamos de acuerdo que no queríamos esperar una hora por una función. Así que las opciones finales estaba entre Saw VI, Terror en la Antártida y Lluvia de Hamburguesas. Al rato también descartamos Saw VI porque mi hermana es menor de edad y no la dejan pasar. Lluvia de Hamburguesas no le sonaba a Manuel... así que fueron 4 boletos para Terror en la Antártida. Jazmín tendría que aguantarse el miedo.
Vimos los precios. Y pareciera que los precios de las entradas tienen síndrome de gasolinera. Asumo que la meta de los cines salvadoreños es llegar a los precios que tienen los cines norteamericanos, que cobran 10 dólares. Es más, el galón de gasolina cuesta menos que la entrada al cine (por el momento). Pero nuestros primos nos invitaron la entrada. Todavía hay caballeros.
Nosotras invitamos la comida: 4 sodas medianas, 2 palomitas medianas con mantequilla y 1 mediana con caramelo. Todo costo más de lo que yo gasto al mes en la universidad. Por Dios, que tanta será la demanda mundial que mi soda tiene que costar tanto.
Entramos a la sala, con 10 minutos de anticipación. Así que nos sentamos y disfrutamos de los anuncios comerciales que ahora ponen ANTES de los anuncios de las películas. Eran anuncios normales: sobre carros, telefonía celular, las ventajas de tener una membresía al cine (las palomitas a un dólar... eso me hubiera ayudado), y algunos datos curiosos de las películas que están ahorita exhibiéndose. Todo bien... Hasta que me doy cuenta que están poniendo la misma serie de anuncios una y otra vez... Por 10 minutos... Así es como me imagino que torturaban a los prisioneros en Guantánamo.
Por fin se apagan las luces, pasan los avances de cine, estoy completamente cómoda, con mi comida en su puesto... y descubro que lo último que hay en la Antártida es terror. Acabamos de gastar, en colectivo, casi lo mismo que pago en mensualidad en la universidad... para que no me dé ni miedo, ni entretenimiento del sano ni del morboso, nada de nada. Lo único que sentí fue como exageran con el aire acondicionado.
Cuando tenga curiosidad por una película, mejor la compro original o pirateada, o la bajo. La experiencia ya no es la misma. Cuando una película de verdad valga la pena, ahí hablamos.
Canción del día. "Sweet Lullaby" de Deep Forest.
Pero no significa que no disfruto ir al cine de vez en cuando a tener toda la "experiencia" que le dicen. Se siente genial. Pero últimamente... la "experiencia" ya no es tan genial.
Tuve la oportunidad de ir al cine con dos de mis primos (Miguel y Manuel) y mi hermana hace poco. Tenía ratos de no ir al cine. Y ahí estábamos, viendo la cartelera entre los 4... y nos tomo casi 20 minutos decidir CUAL película veríamos. ¿Por qué? Porque el primer problema que encontramos hoy en día con el cine son las propias películas que muestran. El buen cine, o no vayamos tan lejos y exigentes, el cine realmente entretenido, se ha vuelto lo que el lince ibérico al ecosistema: una especie en peligro de extinción.
Es que miren las opciones, solo abran el bendito periódico. Yo solo tuve que ver media cartelera. Todo lo que hay ahora son... dios: Precuelas, secuelas, reinicios, adaptaciones de comics o programas de televisión (admito que algunas son buenas, la ultima de Star Treck me dejo pasmada de lo buena que es... Pero cuantas veces puedes revivir al medio lerdo de Jason Voorhees con su sierra, y esperar que el idiota me siga asustando. Piden mucho de mí.)
Estaba Saw VI, Terror en la Antártida, The Women, Lluvia de Hamburguesas, Marido por Accidente y Land of the Lost. Pues... las opciones no nos emocionaban a todos de la misma manera. Miguel iba por cualquiera que nosotros eligiéramos, Manuel quería una de miedo, yo no quería ninguna romántica ni para cheras por que no andaba con ese humor, y mi hermana no sabía que quería ver, pero no le sonaba una de miedo. Pero todos estábamos de acuerdo que no queríamos esperar una hora por una función. Así que las opciones finales estaba entre Saw VI, Terror en la Antártida y Lluvia de Hamburguesas. Al rato también descartamos Saw VI porque mi hermana es menor de edad y no la dejan pasar. Lluvia de Hamburguesas no le sonaba a Manuel... así que fueron 4 boletos para Terror en la Antártida. Jazmín tendría que aguantarse el miedo.
Vimos los precios. Y pareciera que los precios de las entradas tienen síndrome de gasolinera. Asumo que la meta de los cines salvadoreños es llegar a los precios que tienen los cines norteamericanos, que cobran 10 dólares. Es más, el galón de gasolina cuesta menos que la entrada al cine (por el momento). Pero nuestros primos nos invitaron la entrada. Todavía hay caballeros.
Nosotras invitamos la comida: 4 sodas medianas, 2 palomitas medianas con mantequilla y 1 mediana con caramelo. Todo costo más de lo que yo gasto al mes en la universidad. Por Dios, que tanta será la demanda mundial que mi soda tiene que costar tanto.
Entramos a la sala, con 10 minutos de anticipación. Así que nos sentamos y disfrutamos de los anuncios comerciales que ahora ponen ANTES de los anuncios de las películas. Eran anuncios normales: sobre carros, telefonía celular, las ventajas de tener una membresía al cine (las palomitas a un dólar... eso me hubiera ayudado), y algunos datos curiosos de las películas que están ahorita exhibiéndose. Todo bien... Hasta que me doy cuenta que están poniendo la misma serie de anuncios una y otra vez... Por 10 minutos... Así es como me imagino que torturaban a los prisioneros en Guantánamo.
Por fin se apagan las luces, pasan los avances de cine, estoy completamente cómoda, con mi comida en su puesto... y descubro que lo último que hay en la Antártida es terror. Acabamos de gastar, en colectivo, casi lo mismo que pago en mensualidad en la universidad... para que no me dé ni miedo, ni entretenimiento del sano ni del morboso, nada de nada. Lo único que sentí fue como exageran con el aire acondicionado.
Cuando tenga curiosidad por una película, mejor la compro original o pirateada, o la bajo. La experiencia ya no es la misma. Cuando una película de verdad valga la pena, ahí hablamos.
Canción del día. "Sweet Lullaby" de Deep Forest.
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