sábado, 7 de enero de 2012

Tía Elsa.

Este post no creo que sea tanto para contar, sino una manera de desahogarme, de orar por mi tía a mi manera, si es que de algo sirve.

Espero que sea donde este, que se encuentre bien. Que haya encontrado paz. Que sepa que la extrañamos, y que parece casi imposible que se haya ido. Deseo que ella sepa que la quiero.

Espero que me perdone por haber aprendido demasiado tarde una enseñanza que sé que le dolió en el alma darme. Espero que sepa lo agradecida que estoy que me defendiera, cuando llegó la oportunidad. Y que sepa que de ahora en adelante, defenderé todo lo que ella representa.

Sigo dudando en Dios (su poder, su existencia, etc.) pero por el momento, he de poner mi fe en la física. He de creer que el corazón de mi tía, como los relojes, se detuvo al aproximarse a la velocidad de la luz, el punto en que la materia se convierte en energía. Creeré que al detenerse su corazón, este también se convirtió en energía, en luz blanca y pura. Y que aun cuando ya no esta con nosotros, esta siempre alrededor.


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