Ojala hubiéramos hablado más en el último año. Ojala hubiera ido más seguido a visitarte, cuando estabas en la ciudad. Ojala hubiera ido a más de tus fiestas. Siendo honesta el día de hoy, no me quedaba más de un par de horas a las fiestas que si iba, en parte por decisión de mis padres, y en parte porque nunca sabia que hacer en ese tipo de fiestas, donde hay más alcohol que otra cosa. Ojala te hubiéramos invitado más seguido a nuestra casa.
Lamento no haber conocido acerca de tu condición con más tiempo. En mi interior, te juzgue sin saber, solo pensando que estabas siempre ausente porque no te importaba los que dejabas aquí. Perdóname por no entender mejor tus razones, por no preguntar.
Me molesta que no recuerde cuando fue la última vez que te vi. No recuerdo si te abrace, si me despedí de ti.
Ahora ya no estás, y a diferencia de muchas partidas, esta todavía la niego, porque suena tan increíblemente ridículo el que te hayas ido, es tan irreal la condición bajo la que te fuiste. Veo a los que dejaste devastados... e intento convencerme de que no es cierto, de que sigues aquí. De que cuando vaya a tu casa, estarás tomando un vaso de soda, sentada junto a tu esposo, cargando a tu nieto. Que te habrás comprado un nuevo barniz de uñas y recomendaras ese color para mí.
Lo siento mucho, tía. Lo siento tanto. Siento no estar segura si alguna vez te dije en voz alta que te quería. Siento no haber demostrado mi aprecio por todas tus atenciones. Siento no haberme enterado antes de todo esto y haber ayudado más.
Adiós tía hermosa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario