Después de una discusión bastante reveladora con un amigo, me di cuenta de una cosa algo peculiar.
No me gusta cocinar. No es por flojera (aunque sí, no niego que hay ocasiones en que realmente NO QUIERO levantarme para preparar arroz, no importa que tan amenazante se vea la cara de mi madre).
Me di cuenta de un hecho raro: a través del tiempo, y como resultado de diferentes situaciones en mi vida, he creado una relación entre cocinar y ser feliz. Inconscientemente, he relacionado la acción de cocinar como una consecuencia del sentimiento de felicidad.
Y cuando me obligan a cocinar... me siento algo hipócrita. Porque no lo estoy haciendo porque me emocione o por que quiera aprender, como a mi hermana. (Dios bendiga su entusiasmo, que es lo que me salva de morir de hambre los fines de semana.) No siento ninguna motivación real, aparte de las amenazas homicidas tacitas provenientes de mi progenitora.
Me pregunto como habré llegado a ese estado mental.
Curioso.
Canción del día: "Casimir Pulasky Day" de Sufjan Stevens
jueves, 17 de diciembre de 2009
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Carta a Narcisa
No voy a mencionar tu nombre. Pero con el más mínimo esfuerzo, creo que cualquiera puede descubrir tu identidad. Tanto se expande tu deseo de popularidad, que es tan fácil encontrarte.
Te voy a ser honesta. Para mí, tú siempre has sido un enigma. Siempre me he preguntado muchas cosas sobre ti.
Pero mira que asombroso... Crecí. Leí mucho. Vi mucho Discovery Channel. Hable con más personas adultas. Y aprendí una nueva palabra:
Narcisismo.
De repente, todo se volvió increíblemente claro. El por qué siempre te gusto tomar la luz y ponerla sobre ti cuando debía iluminar a alguien más. El por qué nunca viste lo imbécil y desagradecida que fuiste con tus padres, que los pobres han de ser tus más abnegados (y ciegos) fanáticos. El por qué vives más allá de tus medios, y siempre cambias a las personas por "modelos nuevos" que hagan resaltar tus atributos.
Ojala me hubiera aprendido esa palabra antes. Habría tenido la oportunidad de decirte lo que me molestaba, en persona, cara a cara. Autoritaria, exhibicionista, explotadora, vanidosa. Con sentimiento de superioridad, de derecho, de auto-suficiencia. Te lo podría haber dicho personalmente... Aunque tal vez lo hubieses tomado como un cumplido.
Usaste tus recursos, y malgastaste los de otros, para hacer un aviso comercial ambulante de tu persona. Con todos tus perfiles en línea (que hablan maravillas irreales de ti), tu sitio web. Hasta tu página en Wikipedia, que estoy más que segura que la hiciste tú solita.
Partiste a otros destinos, en búsqueda de "entrenamiento". Has rebotado de rincón en rincón, buscando patrias, y personas, que te exalten como tú siempre has deseado. Nunca fuiste feliz en tu propia tierra, y eso es algo que al final lamentaras.
No soy hipócrita. Yo también tengo mis momentos vanidosos, como todos. Esta comprobado que el ser humano, para ser funcional, necesita un poco de narcisismo. Es normal. Pero lo tuyo no lo es.
Me cansa verte. Me cansa oír de ti. Lo único que puedo hacer para mi paz mental es desearte un buen camino, y dejarlo así. Nunca logramos ser buenas amigas, tal vez porque para ti, yo no portaba algo demasiado útil para embellecer tu preciado producto. No te quiero mucho... pero tampoco te odio. Y te puedo decir con certeza que no soy ni la primera, ni la última en sentirme así sobre vos.
Eso si: me alegra que ya no estemos en el mismo suelo.
Te voy a ser honesta. Para mí, tú siempre has sido un enigma. Siempre me he preguntado muchas cosas sobre ti.
- Tu verdadera edad.
- Cuanto cariño verdadero tienes hacia tus "amigos".
- Si para ti hay alguien más talentoso que tu persona.
- El estado de tu salud mental.
- Como hace tu cabeza para mantenerse pegada a tu cuello, a pesar de que pesa tanto.
Pero mira que asombroso... Crecí. Leí mucho. Vi mucho Discovery Channel. Hable con más personas adultas. Y aprendí una nueva palabra:
Narcisismo.
De repente, todo se volvió increíblemente claro. El por qué siempre te gusto tomar la luz y ponerla sobre ti cuando debía iluminar a alguien más. El por qué nunca viste lo imbécil y desagradecida que fuiste con tus padres, que los pobres han de ser tus más abnegados (y ciegos) fanáticos. El por qué vives más allá de tus medios, y siempre cambias a las personas por "modelos nuevos" que hagan resaltar tus atributos.
Ojala me hubiera aprendido esa palabra antes. Habría tenido la oportunidad de decirte lo que me molestaba, en persona, cara a cara. Autoritaria, exhibicionista, explotadora, vanidosa. Con sentimiento de superioridad, de derecho, de auto-suficiencia. Te lo podría haber dicho personalmente... Aunque tal vez lo hubieses tomado como un cumplido.
Usaste tus recursos, y malgastaste los de otros, para hacer un aviso comercial ambulante de tu persona. Con todos tus perfiles en línea (que hablan maravillas irreales de ti), tu sitio web. Hasta tu página en Wikipedia, que estoy más que segura que la hiciste tú solita.
Partiste a otros destinos, en búsqueda de "entrenamiento". Has rebotado de rincón en rincón, buscando patrias, y personas, que te exalten como tú siempre has deseado. Nunca fuiste feliz en tu propia tierra, y eso es algo que al final lamentaras.
No soy hipócrita. Yo también tengo mis momentos vanidosos, como todos. Esta comprobado que el ser humano, para ser funcional, necesita un poco de narcisismo. Es normal. Pero lo tuyo no lo es.
Me cansa verte. Me cansa oír de ti. Lo único que puedo hacer para mi paz mental es desearte un buen camino, y dejarlo así. Nunca logramos ser buenas amigas, tal vez porque para ti, yo no portaba algo demasiado útil para embellecer tu preciado producto. No te quiero mucho... pero tampoco te odio. Y te puedo decir con certeza que no soy ni la primera, ni la última en sentirme así sobre vos.
Eso si: me alegra que ya no estemos en el mismo suelo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)