Nota como todo esto esta conjugado en tiempo pasado.
Cambiaste. Perdiste la razón. Y junto con la razón, también perdiste cierta decencia, amabilidad, consideración hacia los demás, y creo que también algo de vergüenza. Y me perdiste. Nos perdimos.
Te volviste algo desmotivante, algo que yo no deseaba. Algo que yo temía ver. Y de algo incomodo, de repente te transformaste en algo indeseado. De algo indeseado, te transformaste en algo... innecesario. Lograste lo que nunca nadie había logrado antes. Lograste que una persona, un ser vivo... me valiera. Así es: ya no me importas tanto. Si te mueres, es muy probable que si me conmueva, pero mientras tanto, serás un tema poco importante, por el que yo no espero perder mucho sueño.
Pero lo que si me da... curiosidad podríamos decir, pero de la morbosa, es saber cómo rayos lograste crear esa aversión. Como hiciste para apartar a gente que te quería, y convertirte en algo tan tonto como lo que eres ahora. ¿Por que ya no te quiero?
Ahora que lo veo, creo que tú tienes una suerte interesante. Creo que eres una misión de Dios. Porque a esta altura solo Dios te puede arreglar. Han habido muchos que han hecho su mejor intento por ayudarte y cambiarte. Creo que sentían junto a ti un deber humanitario, como el que Madre Teresa de Calcuta alguna vez sintió en vida. En el fondo, si lo pienso bien, tal vez yo me sentí una de ellos. Creo que en mi mente, tal vez pensé: "Yo puedo ayudarte, yo puedo guiarte, puedo quitarte esas nubes negras que rondan sobre tu cabeza". Me equivoque, como también muchos otros lo hicieron después de pasar un tiempo contigo y darse cuenta de que se habían puesto un mundo de problemas a cuestas. Como yo, todos ellos abortaron la misión. Porque si, eras y serás una misión imposible para un ser humano.
Tal vez exagero. Tal vez si haya alguien en este mundo dispuesto a aguantar tus tonterías, tu inmensa idiotez. Pero asumo que esta persona ha de ser una de dos cosas: o es alguien con deseos de ser mártir por la humanidad, o alguien demasiado masoquista que ve en ti una oportunidad de dolor placentero continuo. Esa persona probablemente no sea yo, me colmaste la paciencia demasiado. Puede que digas que una persona amable, una buena persona todavía tendría paciencia... pero por Dios, no puedes esperar cosas demasiado milagrosas, no puedes pedirme estar presente mientras tú te destruyes. Ojala no sientas tanto rencor por irme. Pero en lo personal, ya no puedo seguir dándome duro con un martillo.
¿Cómo pude equivocarme tanto? ¿Por qué no vi esto desde un inicio, por qué fui tan ciega? Tal vez tenía mucha fe en ti, demasiada. Pero también, creo que debo pedirte disculpas... Perdóname por haber malgastado tu tiempo, junto con el mío. Puede que sea triste o no, pero todavía espero que algún día tú puedas cambiar sin ayuda externa. Que te des cuenta de lo que haces y que cambies porque te diste cuenta de lo que eres, y el daño que haces. Y que cuando cambies, te acuerdes de mí. Que te acuerdes de lo que perdiste.
Tal vez así, algún día nos encontremos nuevamente.
Tal vez así me recuperes. Nos recuperemos.
Adiós, mi Misión Imposible.
Canción del día: "Sweet Surrender" de Sarah McLachlan
No hay comentarios:
Publicar un comentario