De Papa Chico, como de muchos de los familiares protagonistas de las anécdotas que me cuentan, no estoy segura exactamente el parentesco. Es familiar mío, obvio, y como una gran mayoría, ya no están en este mundo... o por lo menos, no en este país. Es el tío o el tío abuelo de mi mamá... o de mi abuelo. Al rato les confirmo.
Pero bueno, a lo que iba. Papa Chico tenía una costumbre, ya en el invierno de su vida, que de repente se le metía en la cabeza de que cierta persona estaba "muerta". La persona en cuestión no estaba muerta probablemente, pero desde ese momento, podría estar enfrente de Papa Chico, sacudiéndole la mano... pero no, él o ella ya no estaba ahí, ya estaba muerto.
Otra cosa curiosa de Papa Chico era que a veces pasaba callado por días a la vez. Podía pasarse unas buenas 3 semanas sin dirigirle la palabra a nadie. Quien sabrá porque, pero creo que esa habilidad se quita con las generaciones. Yo apenas puedo pasar una noche sin hablar.
Ocurrió que, durante una de sus temporadas de silencio autoimpuesto, un día Papa Chico apareció sentado en su cama, encorvado, con la barbilla pegada al pecho. Por más que lo intentaban, cuando medio le levantaban la cabeza, regresaba directo al pecho. Y claro, hubo un pánico total. Así que mandaron a llamar al "doctorcito"
En ese entonces, una de las sobrinas (o nietas, después le pregunto bien a mi mamá) estaba con el novio de turno (era una tipa guapa, me han dicho, y tenía una filosofía como la de hombre con pisto comprando carro: si tiene este carro, porque no conseguir al nuevo "modelo"). El novio de turno era doctor. Si, el "doctorcito".
Pues va el doctorcito directo a la casa para ver a Papa Chico. Todos le dicen que no se puede sentar recto, ya trataron todo, darle de oler cualquier cosa con tal de hacerlo reaccionar, pero como el hombre no habla, están completamente en lo oscuro. El doctorcito comienza a desvestirlo para hacerle el examen físico... Y TAN TAN, se incorpora Papa Chico.
El viejito, a su edad, también se sentía completamente autosuficiente. Se vestía solo. Y esa dichosa mañana, Papa Chico se había abotonado uno de los botones... junto con la cremallera del pantalón. Como el doctorcito, lo primero que tenía que hacer era desvestirlo, al desabotonarle la camisa le destrabo la cremallera y "arreglo de un solo" a Papa Chico. Claro que, para hacer la macana de que el hombre era experto, hizo el show de tomarle la presión y chequear su corazón, le dejo unas cuantas pastillas de almidón para X razón, y ahí se acabo.
Papa Chico tuvo más temporadas de silencio, más familiares o amigos "muertos", y hubieron otros novios después del doctorcito. Pero en la memoria de las mujeres de esa generación, siempre quedara el recuerdo del horrible día en que Papa Chico se enfermo de algo misterioso, y de como "el doctorcito era milagroso. ¡En dos segundos arreglo a Papa Chico!".
--------------26-10-09--------------
UPDATE: Le pregunte a mi mamá. Papa Chico (Francisco Paniagua) era el tío de mi abuelito. Lidia era su hija, la que tenia de novio al "doctorcito"... De este último si no me pregunten, que no sé.
Canción del día: "Grace Kelly" de Mika
viernes, 23 de octubre de 2009
viernes, 16 de octubre de 2009
Adiós Papa Fito
No sé muy bien que escribir.
Rafael Adolfo Flores Romero murió el 13 de octubre, a las 5:30 de la tarde, camino al hospital. Tenia 76 años, recién cumplidos el 23 de septiembre pasado. De la peor manera, bajo las peores circunstancias, tuve que decirle adiós a mi abuelo.
Mi abuelo era una persona única. Dicen que se parecía a John Wayne (y si, se parecía). Mi abuela, su ex esposa, preguntaba por él "¿cómo esta la estrella de cine?". Se cambiaba de iglesia cada vez que empezaban a pedirle las colaboraciones, y en algún punto de esa gira religiosa, termino en una iglesia evangelica. Al final decidió que ser católico le salia más barato.
Hay tantas cosas sobre él, pero ahorita no me da para más.
Vivió como quizo, disfruto su vida bajo sus reglas. Tuvo una vida plena. Pero igual siento que fue muy pronto. Siento que todavía me faltaba tiempo con él. Pero creo que sentir eso ha de ser normal.
Te extraño abuelito.
Rafael Adolfo Flores Romero murió el 13 de octubre, a las 5:30 de la tarde, camino al hospital. Tenia 76 años, recién cumplidos el 23 de septiembre pasado. De la peor manera, bajo las peores circunstancias, tuve que decirle adiós a mi abuelo.
Mi abuelo era una persona única. Dicen que se parecía a John Wayne (y si, se parecía). Mi abuela, su ex esposa, preguntaba por él "¿cómo esta la estrella de cine?". Se cambiaba de iglesia cada vez que empezaban a pedirle las colaboraciones, y en algún punto de esa gira religiosa, termino en una iglesia evangelica. Al final decidió que ser católico le salia más barato.
Hay tantas cosas sobre él, pero ahorita no me da para más.
Vivió como quizo, disfruto su vida bajo sus reglas. Tuvo una vida plena. Pero igual siento que fue muy pronto. Siento que todavía me faltaba tiempo con él. Pero creo que sentir eso ha de ser normal.
Te extraño abuelito.
viernes, 9 de octubre de 2009
Carta a una Misión Imposible.
Fuimos almas afines. Fuimos seres que congeniaban. Tuvimos algo en común. Aunque sea brevemente, fuiste alguien importante para mí, alguien que merecía mi tiempo y mi atención, alguien a quien podía considerar un punto estable dentro de mi vida.
Nota como todo esto esta conjugado en tiempo pasado.
Cambiaste. Perdiste la razón. Y junto con la razón, también perdiste cierta decencia, amabilidad, consideración hacia los demás, y creo que también algo de vergüenza. Y me perdiste. Nos perdimos.
Te volviste algo desmotivante, algo que yo no deseaba. Algo que yo temía ver. Y de algo incomodo, de repente te transformaste en algo indeseado. De algo indeseado, te transformaste en algo... innecesario. Lograste lo que nunca nadie había logrado antes. Lograste que una persona, un ser vivo... me valiera. Así es: ya no me importas tanto. Si te mueres, es muy probable que si me conmueva, pero mientras tanto, serás un tema poco importante, por el que yo no espero perder mucho sueño.
Pero lo que si me da... curiosidad podríamos decir, pero de la morbosa, es saber cómo rayos lograste crear esa aversión. Como hiciste para apartar a gente que te quería, y convertirte en algo tan tonto como lo que eres ahora. ¿Por que ya no te quiero?
Ahora que lo veo, creo que tú tienes una suerte interesante. Creo que eres una misión de Dios. Porque a esta altura solo Dios te puede arreglar. Han habido muchos que han hecho su mejor intento por ayudarte y cambiarte. Creo que sentían junto a ti un deber humanitario, como el que Madre Teresa de Calcuta alguna vez sintió en vida. En el fondo, si lo pienso bien, tal vez yo me sentí una de ellos. Creo que en mi mente, tal vez pensé: "Yo puedo ayudarte, yo puedo guiarte, puedo quitarte esas nubes negras que rondan sobre tu cabeza". Me equivoque, como también muchos otros lo hicieron después de pasar un tiempo contigo y darse cuenta de que se habían puesto un mundo de problemas a cuestas. Como yo, todos ellos abortaron la misión. Porque si, eras y serás una misión imposible para un ser humano.
Tal vez exagero. Tal vez si haya alguien en este mundo dispuesto a aguantar tus tonterías, tu inmensa idiotez. Pero asumo que esta persona ha de ser una de dos cosas: o es alguien con deseos de ser mártir por la humanidad, o alguien demasiado masoquista que ve en ti una oportunidad de dolor placentero continuo. Esa persona probablemente no sea yo, me colmaste la paciencia demasiado. Puede que digas que una persona amable, una buena persona todavía tendría paciencia... pero por Dios, no puedes esperar cosas demasiado milagrosas, no puedes pedirme estar presente mientras tú te destruyes. Ojala no sientas tanto rencor por irme. Pero en lo personal, ya no puedo seguir dándome duro con un martillo.
¿Cómo pude equivocarme tanto? ¿Por qué no vi esto desde un inicio, por qué fui tan ciega? Tal vez tenía mucha fe en ti, demasiada. Pero también, creo que debo pedirte disculpas... Perdóname por haber malgastado tu tiempo, junto con el mío. Puede que sea triste o no, pero todavía espero que algún día tú puedas cambiar sin ayuda externa. Que te des cuenta de lo que haces y que cambies porque te diste cuenta de lo que eres, y el daño que haces. Y que cuando cambies, te acuerdes de mí. Que te acuerdes de lo que perdiste.
Tal vez así, algún día nos encontremos nuevamente.
Tal vez así me recuperes. Nos recuperemos.
Adiós, mi Misión Imposible.
Nota como todo esto esta conjugado en tiempo pasado.
Cambiaste. Perdiste la razón. Y junto con la razón, también perdiste cierta decencia, amabilidad, consideración hacia los demás, y creo que también algo de vergüenza. Y me perdiste. Nos perdimos.
Te volviste algo desmotivante, algo que yo no deseaba. Algo que yo temía ver. Y de algo incomodo, de repente te transformaste en algo indeseado. De algo indeseado, te transformaste en algo... innecesario. Lograste lo que nunca nadie había logrado antes. Lograste que una persona, un ser vivo... me valiera. Así es: ya no me importas tanto. Si te mueres, es muy probable que si me conmueva, pero mientras tanto, serás un tema poco importante, por el que yo no espero perder mucho sueño.
Pero lo que si me da... curiosidad podríamos decir, pero de la morbosa, es saber cómo rayos lograste crear esa aversión. Como hiciste para apartar a gente que te quería, y convertirte en algo tan tonto como lo que eres ahora. ¿Por que ya no te quiero?
Ahora que lo veo, creo que tú tienes una suerte interesante. Creo que eres una misión de Dios. Porque a esta altura solo Dios te puede arreglar. Han habido muchos que han hecho su mejor intento por ayudarte y cambiarte. Creo que sentían junto a ti un deber humanitario, como el que Madre Teresa de Calcuta alguna vez sintió en vida. En el fondo, si lo pienso bien, tal vez yo me sentí una de ellos. Creo que en mi mente, tal vez pensé: "Yo puedo ayudarte, yo puedo guiarte, puedo quitarte esas nubes negras que rondan sobre tu cabeza". Me equivoque, como también muchos otros lo hicieron después de pasar un tiempo contigo y darse cuenta de que se habían puesto un mundo de problemas a cuestas. Como yo, todos ellos abortaron la misión. Porque si, eras y serás una misión imposible para un ser humano.
Tal vez exagero. Tal vez si haya alguien en este mundo dispuesto a aguantar tus tonterías, tu inmensa idiotez. Pero asumo que esta persona ha de ser una de dos cosas: o es alguien con deseos de ser mártir por la humanidad, o alguien demasiado masoquista que ve en ti una oportunidad de dolor placentero continuo. Esa persona probablemente no sea yo, me colmaste la paciencia demasiado. Puede que digas que una persona amable, una buena persona todavía tendría paciencia... pero por Dios, no puedes esperar cosas demasiado milagrosas, no puedes pedirme estar presente mientras tú te destruyes. Ojala no sientas tanto rencor por irme. Pero en lo personal, ya no puedo seguir dándome duro con un martillo.
¿Cómo pude equivocarme tanto? ¿Por qué no vi esto desde un inicio, por qué fui tan ciega? Tal vez tenía mucha fe en ti, demasiada. Pero también, creo que debo pedirte disculpas... Perdóname por haber malgastado tu tiempo, junto con el mío. Puede que sea triste o no, pero todavía espero que algún día tú puedas cambiar sin ayuda externa. Que te des cuenta de lo que haces y que cambies porque te diste cuenta de lo que eres, y el daño que haces. Y que cuando cambies, te acuerdes de mí. Que te acuerdes de lo que perdiste.
Tal vez así, algún día nos encontremos nuevamente.
Tal vez así me recuperes. Nos recuperemos.
Adiós, mi Misión Imposible.
Canción del día: "Sweet Surrender" de Sarah McLachlan
domingo, 4 de octubre de 2009
Entrando al mundo laboral: La entrevista personal
No puse esta entrada justo el mismo día por que tenía muchas cosas que hacer en la U... y tampoco escribí al día siguiente, porque mi tiempo libre lo use para vagar por San Salvador. Ahorita escribo con todo el peso de una gripe sensacional.
Pues, la entrevista... fue bastante... por falta de una mejor expresión, anticlimática.
Hoy llegue antes, para variar. Y eso que todavía me tarde eligiendo que madres me iba a poner, porque no quería verme loca frente a la entrevistadora. Pero llegue, temprano, entre, repetí lo de anotar mis datos... y ahí fue cuando comenzó el anticlímax.
La recepcionista me pide que me siente y espere. Voy bien mandadita, me siento en una silla cerca de un anuncio de la empresa en la que señala las muchas ventajas que hay para los empleados. Los leo una y otra vez... y otra vez... y otra vez... estoy comenzando a memorizarlos... bueno, ¡¿a qué horas pues?! No me han llamado, no me ha dicho que me mueva, no me ha dicho absolutamente nada la recepcionista. Pero, los nervios me están ganando, me digo a mi misma. Intento relajarme y empiezo a fijarme en todos los detalles de lo que pasa en la planta baja, mientras espero que la recepcionista me muestre señales de vida.
Asumo que la verdadera diversión es en los pisos superiores o en los cubículos, porque en este maldito piso no pasa pero NADA. Lo único que oigo constantemente es el pitido que ocurre cuando los empleados escanean sus tarjetas para entrar a las distintas oficinas. Siempre el mismo "pip!" en todos lados, se está volviendo casi una sinfonía. Eso es, literalmente, lo más emocionante de la planta baja... Así que me sumo otra vez en mis nervios y pensamientos: Carajo (pip!), ya van 7 minutos... nada de nada... por dios (pip!). ¿Cómo será la entrevistadora? Con la suerte que tengo, la tipa (pip!) va a ser toda seria, a mí se me va a salir una estupidez en ingles, o alguna mala palabra (pip!pip!pip!) y ahi es donde acabara mi carrera en los call centers, antes de empezar... (pip!) Mmm, dan transporte nocturno, eso suena bien... (pip!) Necesito hablar con alguien, quitarme los nervios. Pero no puedo sacar mi locura aquí en público, hay gente cerca, y yo necesito desahogarme pero (pip!pip!) yaaaaaaa!!!
Al fin, después de unos 10 minutos, me dice la recepcionista que la mujer que se supone me tiene que entrevistar no contesta, así que va a levantarse para averiguar. Regresa de su inquisición extenuante (de 2 minutos)... ¡pero no me dice nada! ¿Qué paso pues? Solo se sienta otra vez en su puesto, se pone su micrófono y sigue ahí... dejándome en la nada.
Estoy a punto de considerar irme, cuando por una puerta sale una tipa hablando en inglés, preguntando por mí. Me invita a pasar y en el camino a su oficina me explica que mi entrevistadora no se encuentra, está enferma. Y que cuando yo vine para la entrevista, aparentemente nadie sabía que hacer conmigo (fantástico... no he comenzado a trabajar y ya estoy estorbando). Llegamos a su oficina, me pide que me siente y que la espere mientras va a traer mi expediente. Me entretengo inspeccionando la oficina: la tipa tiene un hijo pequeño, y un cierto gusto por oír a Lady Gaga.
La entrevistadora regresa, me pregunta sobre mis datos básicos, para confirmar. Todo bien. De ahí viene con lo que yo puedo asumir, son preguntas existenciales (por que se necesita un completo examen filosófico y emocional para contestar llamadas en un call center, al parecer): 3 aspectos positivos y 3 negativos de mi persona, nombrar como he actuado yo ante un cambio grande en mi vida, si he tenido algún problema grande que tuve que aprender a superar, que si he tenido que seguir ordenes aun cuando cuestiono la motivación moral de esas órdenes. Hago mi mejor esfuerzo para responder bien y sin desvariar (eso último fue lo que me costó más). En algún punto, se me salió la palabra "heck" (como en "what the heck") e inmediatamente pregunto si podía decir "heck" en la entrevista. La tipa me dijo que si puedo, que es algo irrespetuoso, pero que si puedo... Carajo. Si, se nota que soy brillante.
De ahí entramos al tema de mis horarios, que en que turno estaba yo interesada y como estaría de abierto mi horario, ya que también estaría estudiando. Les digo que me interesa el turno de la tarde y que yo estaría libre este semestre y el siguiente, pero que allá por julio no tanto... ahí, según Ray, fue donde ocurrió mi error. Esto me lo dice la noche siguiente mientras estamos en la Luna (una historia para otro futuro post). Me dice que en estos casos, lo que uno tiene que hacer es MENTIR. Mentir descaradamente acerca de mi tiempo libre ("ah si, yo planeo trabajar aquí hasta que me muera") y hasta que tenga que renunciar, ahí digo que ya no puedo. Claro, me lo dice muy tarde. Porque la entrevistadora me informa que bajo esas circunstancias, solo puedo optar a un trabajo temporal que duraría desde Octubre hasta Enero. Temporal, me dice, porque para entrenar a alguien, se da cierta inversión. Y por eso se espera que los empleados duren por lo menos un año para que esa inversión regrese... Y pues... yo no voy a durar el año.
La tipa me dice que la apertura de este trabajo temporal se va a hacer, solo que no sabe exactamente en qué punto del mes, y todavía no sabe lo de la fase de entrenamiento. Me dice que yo estoy de las primeras en la lista de llamadas, que en general mis datos y mis habilidades son buenísimas. Así que, me dice que este mes me avisaran, se despide de mí, me escolta fuera de la oficina... y ya. Anticlimático sin duda.
Pido mi identificación en recepción, pongo mi hora de salida, llamo a mi papá para que me venga a traer. Viene, me deja en casa... y me voy a acostar. No estoy deprimida, no estoy triste... Pero... bueno, esperaba algo más definitivo, un SI o un NO, no esperaba un MIRE TAL VEZ, DÉJEME QUE LE AVISE. No esperaba algo tan vago, tan indeciso. Realmente no sé absolutamente nada de lo que va a pasar.
Me han dejado chiflando en la loma
Canción del día: "Malas Intenciones" de Los Héroes del Silencio
Pues, la entrevista... fue bastante... por falta de una mejor expresión, anticlimática.
Hoy llegue antes, para variar. Y eso que todavía me tarde eligiendo que madres me iba a poner, porque no quería verme loca frente a la entrevistadora. Pero llegue, temprano, entre, repetí lo de anotar mis datos... y ahí fue cuando comenzó el anticlímax.
La recepcionista me pide que me siente y espere. Voy bien mandadita, me siento en una silla cerca de un anuncio de la empresa en la que señala las muchas ventajas que hay para los empleados. Los leo una y otra vez... y otra vez... y otra vez... estoy comenzando a memorizarlos... bueno, ¡¿a qué horas pues?! No me han llamado, no me ha dicho que me mueva, no me ha dicho absolutamente nada la recepcionista. Pero, los nervios me están ganando, me digo a mi misma. Intento relajarme y empiezo a fijarme en todos los detalles de lo que pasa en la planta baja, mientras espero que la recepcionista me muestre señales de vida.
Asumo que la verdadera diversión es en los pisos superiores o en los cubículos, porque en este maldito piso no pasa pero NADA. Lo único que oigo constantemente es el pitido que ocurre cuando los empleados escanean sus tarjetas para entrar a las distintas oficinas. Siempre el mismo "pip!" en todos lados, se está volviendo casi una sinfonía. Eso es, literalmente, lo más emocionante de la planta baja... Así que me sumo otra vez en mis nervios y pensamientos: Carajo (pip!), ya van 7 minutos... nada de nada... por dios (pip!). ¿Cómo será la entrevistadora? Con la suerte que tengo, la tipa (pip!) va a ser toda seria, a mí se me va a salir una estupidez en ingles, o alguna mala palabra (pip!pip!pip!) y ahi es donde acabara mi carrera en los call centers, antes de empezar... (pip!) Mmm, dan transporte nocturno, eso suena bien... (pip!) Necesito hablar con alguien, quitarme los nervios. Pero no puedo sacar mi locura aquí en público, hay gente cerca, y yo necesito desahogarme pero (pip!pip!) yaaaaaaa!!!
Al fin, después de unos 10 minutos, me dice la recepcionista que la mujer que se supone me tiene que entrevistar no contesta, así que va a levantarse para averiguar. Regresa de su inquisición extenuante (de 2 minutos)... ¡pero no me dice nada! ¿Qué paso pues? Solo se sienta otra vez en su puesto, se pone su micrófono y sigue ahí... dejándome en la nada.
Estoy a punto de considerar irme, cuando por una puerta sale una tipa hablando en inglés, preguntando por mí. Me invita a pasar y en el camino a su oficina me explica que mi entrevistadora no se encuentra, está enferma. Y que cuando yo vine para la entrevista, aparentemente nadie sabía que hacer conmigo (fantástico... no he comenzado a trabajar y ya estoy estorbando). Llegamos a su oficina, me pide que me siente y que la espere mientras va a traer mi expediente. Me entretengo inspeccionando la oficina: la tipa tiene un hijo pequeño, y un cierto gusto por oír a Lady Gaga.
La entrevistadora regresa, me pregunta sobre mis datos básicos, para confirmar. Todo bien. De ahí viene con lo que yo puedo asumir, son preguntas existenciales (por que se necesita un completo examen filosófico y emocional para contestar llamadas en un call center, al parecer): 3 aspectos positivos y 3 negativos de mi persona, nombrar como he actuado yo ante un cambio grande en mi vida, si he tenido algún problema grande que tuve que aprender a superar, que si he tenido que seguir ordenes aun cuando cuestiono la motivación moral de esas órdenes. Hago mi mejor esfuerzo para responder bien y sin desvariar (eso último fue lo que me costó más). En algún punto, se me salió la palabra "heck" (como en "what the heck") e inmediatamente pregunto si podía decir "heck" en la entrevista. La tipa me dijo que si puedo, que es algo irrespetuoso, pero que si puedo... Carajo. Si, se nota que soy brillante.
De ahí entramos al tema de mis horarios, que en que turno estaba yo interesada y como estaría de abierto mi horario, ya que también estaría estudiando. Les digo que me interesa el turno de la tarde y que yo estaría libre este semestre y el siguiente, pero que allá por julio no tanto... ahí, según Ray, fue donde ocurrió mi error. Esto me lo dice la noche siguiente mientras estamos en la Luna (una historia para otro futuro post). Me dice que en estos casos, lo que uno tiene que hacer es MENTIR. Mentir descaradamente acerca de mi tiempo libre ("ah si, yo planeo trabajar aquí hasta que me muera") y hasta que tenga que renunciar, ahí digo que ya no puedo. Claro, me lo dice muy tarde. Porque la entrevistadora me informa que bajo esas circunstancias, solo puedo optar a un trabajo temporal que duraría desde Octubre hasta Enero. Temporal, me dice, porque para entrenar a alguien, se da cierta inversión. Y por eso se espera que los empleados duren por lo menos un año para que esa inversión regrese... Y pues... yo no voy a durar el año.
La tipa me dice que la apertura de este trabajo temporal se va a hacer, solo que no sabe exactamente en qué punto del mes, y todavía no sabe lo de la fase de entrenamiento. Me dice que yo estoy de las primeras en la lista de llamadas, que en general mis datos y mis habilidades son buenísimas. Así que, me dice que este mes me avisaran, se despide de mí, me escolta fuera de la oficina... y ya. Anticlimático sin duda.
Pido mi identificación en recepción, pongo mi hora de salida, llamo a mi papá para que me venga a traer. Viene, me deja en casa... y me voy a acostar. No estoy deprimida, no estoy triste... Pero... bueno, esperaba algo más definitivo, un SI o un NO, no esperaba un MIRE TAL VEZ, DÉJEME QUE LE AVISE. No esperaba algo tan vago, tan indeciso. Realmente no sé absolutamente nada de lo que va a pasar.
Me han dejado chiflando en la loma
Canción del día: "Malas Intenciones" de Los Héroes del Silencio
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)