miércoles, 22 de octubre de 2008

Lo que mi sobrina ve por la tele...

¡Es para infartarse!

Mi sobrinita Nicole, ya casi de 3 años, se esta quedando con su abuela aquí en San Salvador (mi sobrina vive en Guatemala con sus padres) mientras los mencionados padres están en un curso de esos de "parece-beca-pero-es-para-considerarlos-para-la-beca" allá en la madre patria, que duran un montón.

Así que mientras esta aquí, la beba esta aprendiendo muuuchas cosas. Esto es por que la niña esta en la edad en que su pequeña mentecita absorbe todo. Y en pos de algo sano que la niña absorba, su abuela (mi tía) le pone todos y cada uno de los programas que son "child-safe" o "child-approved" y que son taaaaaaaaaaan mágicos que con solo verlos, el niño ya se volvió el próximo candidato para el Premio _______ (inserte aquí Nobel, Oscar, Grammy, Pulitzer, Príncipe de Asturias... que fe le tienen los padres a uno, ¿no?).

Y bueno, uno pensaría que la niña vería cosas... sanas... coherentes... normales... por que uno creció con Bananin y Bananon, con Barney (cuando estaba la primera generación de morrongos que seguían al dinosaurio) y con Plaza Sésamo.

Craso error. Seh, puede parecer que algunos de los programas de hoy son hasta demasiado estimulantes, completamente educativos. Pero hay que ver algunas de las cosas que... wtf... ni un adulto debería ver esas cosas. Da pesadillas. Es que aparecieron los Teletubbies y todo se fue colina abajo. La señal de comienzo del Apocalipsis apareció cuando esos alienigenas infradotados empezaron a pedir tubipapilla.

Hay animales antropomorfos que le enseñan a mi sobrina que con un papel y la imaginación, la nena puede volar. No digo que este mal usar la imaginación, es más, lo promuevo. Pero los babosos de la tele lo ponen taaaan real, que la niña al día siguiente, quiere tirarse del sofá para probar que lo que hizo el elefantito verde en el programa también lo puede hacer ella en mi sala. Hay cubos de colores que hablan, que la tapa de la cabeza se les abre para dejar salir desde estrellas hasta animales del doble del tamaño del mismisimo cubo... Al día de hoy, Nicole todavía pregunta cuando podre yo abrir mi cabeza de esa manera.

Y ya hay otras cosas que... ¡no se que son! No son animales comunes, no son objetos que han cobrado vida mágicamente. Son... no se que son, deje así. Son Save-ums! (el signo de exclamación es parte del nombre aparentemente). No son animales, nooo, son un oso beige sin nariz, un rábano con pelos rojos, el hijo ilegitimo de una pelota de fútbol americano y un pato, un sapo rojo (creo), y una pelota amarilla con pijama. Y de paso, estas cosas tienen mascotas, unos cubos o esferas peludas que maullan y ladran... pero no son animales... ¿me siguen el paso?

Y ya no vienen con nombres buenos.. ha ocurrido una gran transformación en ese departamento. Antes eran medio originales o incluso lindos (Bananas en pijamas). Pero lentamente fueron cambiando: Lazytown (donde intentan enseñarle a preescolares maromas imposibles para su edad), Backyardigans (creo que esa palabra, en sí, no existe), Harry y su cubeta de dinosaurios (pudo haber sido "y su cubeta de gelatina" y no hubiera sido menos ridículo), Wow! Wow! Wubbzy! (se inspiraron en el nombre al oír berrear a un bebé de 5 meses), Pocoyó (pocotú, pocoél, poconosotros, ¿qué es?)... Eso por nombrar algunas, y contando que solo me he fijado en las del Discovery Kids...

¿Qué paso con los bellos días en que Winnie Pooh le enseñaba a los niños a compartir, a ser responsables, a no tenerle miedo a la oscuridad? Digan lo que quieran del osito, su amigos puerquito, burro, conejo y todo su granja.. pero un par de cosas le enseñaron a mi hermana, eso si. Y si así esta lo que ve mi sobrina... ¿que rayos van a ver mis hijos? Lo único que sé es que es muy posible que mis hijos van a estar viendo Barney, temporada 55.

1 comentario:

Ian dijo...

´jjajaja que buen texto!!