Mi abuelo dejo este mundo hace dos años, un lunes 9 de octubre, después de una larga batalla contra muchas complicaciones de salud, entre ellas cancer. Y hasta el final, en mi mente siempre se mantuvo la imagen de un hombre sano, fuerte, que sin importar los años podía hacer todo en unos segundos.
Mi abuelo, Papá Quin de cariño, fue una persona extraordinaria. Fue policía, fue camarero en Las Vegas, fue conductor de autobús. Pero ante todo, fue una persona amorosa, integra y fiel a sus principios. Y para sus nietos, fue el hombre más increíble del mundo. Fue el hombre con amor a las gallinas, tanto amor era que él no podía matarlas y les daba de comer en la mano. Fue el hombre que me enseño como tirar piedras para que rebotaran en el agua, y gracias a él ya se cuales piedras rebotan mejor.
Papá Quin nos llevaba a todos los primos cada 2 de Noviembre a enflorar a nuestros amados difuntos, entre ellos uno de mis tíos e hijo suyo. En mi mente siempre se mantiene la imagen de un hombre alto, algo canoso, con gorra de cuero y un montón de niños a su alrededor. Y los fines de semana, siempre con gorrita o relajado con camisa fresca, viendo fútbol en la tele.
Mi abuelo hizo mucho por mi. Intentó quitarme el miedo a las gallinas, aunque con pocos resultados. Me enseño a comer de todo (aunque aun al día de hoy no me gusta tanto el refresco de semilla de carao, por mucho que intento que a mi me gustara). Me enseño a no aguantarme los abusos, lección aprendida una navidad cuando reventando pólvora, una vecina tiro piedras a nuestro patio y mi abuelo no dudo ni un solo segundo en regresarlas a su emisora. Me enseño fuerza, carácter, pero a la vez amabilidad, cariño.
Es la persona que siempre me hace falta en todos los cumpleaños, en todas las navidades y años nuevos, la persona que hubiera estado en mi graduación. Sobre todo, me hace falta todos los fines de semana cuando voy a la casa de mi abuela y no esta ahí. La persona que me hace falta a cada momento. La persona por la que aun al día de hoy, mi garganta se atora y me lloran los ojos.
Dentro de unos días, el 18 de este mes, mi abuelo hubiera celebrado otro cumpleaños. Así que esta entrada en el blog se la dedico a ese hombre increíble cuya sola memoria me guía toda la vida. Te amo abuelito. 

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