domingo, 4 de octubre de 2009

Entrando al mundo laboral: La entrevista personal

No puse esta entrada justo el mismo día por que tenía muchas cosas que hacer en la U... y tampoco escribí al día siguiente, porque mi tiempo libre lo use para vagar por San Salvador. Ahorita escribo con todo el peso de una gripe sensacional.

Pues, la entrevista... fue bastante... por falta de una mejor expresión, anticlimática.

Hoy llegue antes, para variar. Y eso que todavía me tarde eligiendo que madres me iba a poner, porque no quería verme loca frente a la entrevistadora. Pero llegue, temprano, entre, repetí lo de anotar mis datos... y ahí fue cuando comenzó el anticlímax.

La recepcionista me pide que me siente y espere. Voy bien mandadita, me siento en una silla cerca de un anuncio de la empresa en la que señala las muchas ventajas que hay para los empleados. Los leo una y otra vez... y otra vez... y otra vez... estoy comenzando a memorizarlos... bueno, ¡¿a qué horas pues?! No me han llamado, no me ha dicho que me mueva, no me ha dicho absolutamente nada la recepcionista. Pero, los nervios me están ganando, me digo a mi misma. Intento relajarme y empiezo a fijarme en todos los detalles de lo que pasa en la planta baja, mientras espero que la recepcionista me muestre señales de vida.

Asumo que la verdadera diversión es en los pisos superiores o en los cubículos, porque en este maldito piso no pasa pero NADA. Lo único que oigo constantemente es el pitido que ocurre cuando los empleados escanean sus tarjetas para entrar a las distintas oficinas. Siempre el mismo "pip!" en todos lados, se está volviendo casi una sinfonía. Eso es, literalmente, lo más emocionante de la planta baja... Así que me sumo otra vez en mis nervios y pensamientos: Carajo (pip!), ya van 7 minutos... nada de nada... por dios (pip!). ¿Cómo será la entrevistadora? Con la suerte que tengo, la tipa (pip!) va a ser toda seria, a mí se me va a salir una estupidez en ingles, o alguna mala palabra (pip!pip!pip!) y ahi es donde acabara mi carrera en los call centers, antes de empezar... (pip!) Mmm, dan transporte nocturno, eso suena bien... (pip!) Necesito hablar con alguien, quitarme los nervios. Pero no puedo sacar mi locura aquí en público, hay gente cerca, y yo necesito desahogarme pero (pip!pip!) yaaaaaaa!!!

Al fin, después de unos 10 minutos, me dice la recepcionista que la mujer que se supone me tiene que entrevistar no contesta, así que va a levantarse para averiguar. Regresa de su inquisición extenuante (de 2 minutos)... ¡pero no me dice nada! ¿Qué paso pues? Solo se sienta otra vez en su puesto, se pone su micrófono y sigue ahí... dejándome en la nada.

Estoy a punto de considerar irme, cuando por una puerta sale una tipa hablando en inglés, preguntando por mí. Me invita a pasar y en el camino a su oficina me explica que mi entrevistadora no se encuentra, está enferma. Y que cuando yo vine para la entrevista, aparentemente nadie sabía que hacer conmigo (fantástico... no he comenzado a trabajar y ya estoy estorbando). Llegamos a su oficina, me pide que me siente y que la espere mientras va a traer mi expediente. Me entretengo inspeccionando la oficina: la tipa tiene un hijo pequeño, y un cierto gusto por oír a Lady Gaga.

La entrevistadora regresa, me pregunta sobre mis datos básicos, para confirmar. Todo bien. De ahí viene con lo que yo puedo asumir, son preguntas existenciales (por que se necesita un completo examen filosófico y emocional para contestar llamadas en un call center, al parecer): 3 aspectos positivos y 3 negativos de mi persona, nombrar como he actuado yo ante un cambio grande en mi vida, si he tenido algún problema grande que tuve que aprender a superar, que si he tenido que seguir ordenes aun cuando cuestiono la motivación moral de esas órdenes. Hago mi mejor esfuerzo para responder bien y sin desvariar (eso último fue lo que me costó más). En algún punto, se me salió la palabra "heck" (como en "what the heck") e inmediatamente pregunto si podía decir "heck" en la entrevista. La tipa me dijo que si puedo, que es algo irrespetuoso, pero que si puedo... Carajo. Si, se nota que soy brillante.

De ahí entramos al tema de mis horarios, que en que turno estaba yo interesada y como estaría de abierto mi horario, ya que también estaría estudiando. Les digo que me interesa el turno de la tarde y que yo estaría libre este semestre y el siguiente, pero que allá por julio no tanto... ahí, según Ray, fue donde ocurrió mi error. Esto me lo dice la noche siguiente mientras estamos en la Luna (una historia para otro futuro post). Me dice que en estos casos, lo que uno tiene que hacer es MENTIR. Mentir descaradamente acerca de mi tiempo libre ("ah si, yo planeo trabajar aquí hasta que me muera") y hasta que tenga que renunciar, ahí digo que ya no puedo. Claro, me lo dice muy tarde. Porque la entrevistadora me informa que bajo esas circunstancias, solo puedo optar a un trabajo temporal que duraría desde Octubre hasta Enero. Temporal, me dice, porque para entrenar a alguien, se da cierta inversión. Y por eso se espera que los empleados duren por lo menos un año para que esa inversión regrese... Y pues... yo no voy a durar el año.

La tipa me dice que la apertura de este trabajo temporal se va a hacer, solo que no sabe exactamente en qué punto del mes, y todavía no sabe lo de la fase de entrenamiento. Me dice que yo estoy de las primeras en la lista de llamadas, que en general mis datos y mis habilidades son buenísimas. Así que, me dice que este mes me avisaran, se despide de mí, me escolta fuera de la oficina... y ya. Anticlimático sin duda.

Pido mi identificación en recepción, pongo mi hora de salida, llamo a mi papá para que me venga a traer. Viene, me deja en casa... y me voy a acostar. No estoy deprimida, no estoy triste... Pero... bueno, esperaba algo más definitivo, un SI o un NO, no esperaba un MIRE TAL VEZ, DÉJEME QUE LE AVISE. No esperaba algo tan vago, tan indeciso. Realmente no sé absolutamente nada de lo que va a pasar.

Me han dejado chiflando en la loma





Canción del día: "Malas Intenciones" de Los Héroes del Silencio

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