martes, 9 de julio de 2013

Custo, dos años más tarde.

Aunque he pasado mucho tiempo sin escribir, la nota de hoy sera corta. Al grano.

Justo hoy, 9 de julio, se cumplen dos años desde que perdimos a un gran amigo, un hijo, un hermano. Se fue de manera repentina, de un modo inentendible. Dos años después, sigue sintiéndose irreal. Piensas que tus amigos no pueden morir, sobre todo cuando son jóvenes, y tienen vida, estudios, todo por delante.

Aun cuando no pudimos hablar mucho durante ese ultimo año, Custo siempre fue alguien importante. Cuando lo conocí a él, junto a su grupo de amigos, yo pasaba por un momento deprimente en mi vida. Me sentía un fracaso, y mis amigos no sabían como tratarme ni que decir, así que consciente o inconscientemente, me dejaron sola.

Pero un día, en el parqueo de mi universidad, los vi. Este grupo de cheros, que siempre había visto en el mismo puesto, jodiendo como si no hubiera algo de lo que preocuparse. Los conocí porque por mover un carro en el parqueo, los termine empujando. Fue el destino, aunque no lo parezca. Más tarde me daría cuenta que ellos habían pasado por la misma situación que yo, habían intentado y habían fallado, y lograron apoyarse entre sí para sobrellevar la situación. Al día de hoy, no se que vieron en mi. Pero de alguna manera, esta gente me adopto, me metió en su grupo, y me recordó que no estaba todo tan mal, que no se había perdido todo. Años después, veo en esos pequeños actos algo inconfundible: Me salvaron. Me salvaron de hundirme en mi propia pena. Me salvaron de mi misma.

A todo ese grupo, aun cuando ya no los vea tan a menudo, siempre les estaré agradecida por el solo hecho de estar ahi, por hablarme, llevarme a sus partidos, pedirme que llevara la cámara. Esas cosas que se ven tan simples hicieron la diferencia. Eran la autoridad para demostrarme que se puede ir al infierno y de regreso, y sobrevivir en el intento.

Pero de todos ellos, Custo sera siempre al que nunca podre pagarle el favor, no importa cuanto lo intente. No sé donde estará, si hay un cielo, y si esta en él; si puede oírme, si me puede leer; si puede sentir a mi corazón, junto con los corazones de los que dejo atrás, doliendo por él; Si sabe lo mucho que lo amamos. Puede que jamás reciba respuestas de esas y muchas otras preguntas. Pero se que hoy, como todos los días antes de este, y como todos los días después, lo extraño. Hoy, como todos mis días, pensare en él.

Te quiero. Donde sea que estés, te quiero.