martes, 24 de febrero de 2009

Ranita, perdonameeeeee!

Abrieron mi universidad. Los babosos que de veras querían quedar ahí consiguieron puestos en distintas facultades. Y la paz reina de nuevo en el campus... por el momento.

Las actividades que perdí las estamos reiniciando, con los profesores viendo como apretujan todo para poder compensar el tiempo perdido. Y Fisiología fue la primera materia que empezó de un solo, con los laboratorios que habíamos perdido la semana pasada. Este lunes tuve mi primer clase taller y clase práctica. Debo confesar, que la clase práctica era lo único que esperaba que nunca sucediera.

¿Por qué? Bueno... se que estoy estudiando medicina y hay ciertas cosas a las que debo acostumbrarme, cosas feas, tristes y asquerosas. Pero, de la misma manera que tengo el deseo de algún día convertirme en pediatra por mi amor a los niños, también tengo el deseo de algún día ser miembro completo de PETA e irme a salvar ballenas con Greenpeace, por mi amor a los animales. Así que cuando me dijeron que para mi primer clase práctica había que llevar dos ranitas por grupo... sabia que nada bonito iba a salir de eso.

Le encomendamos al Chino (Carlos, un compañero) que consiguiera las más de docena de ranas que todo el curso necesitaba porque: 1) no sabíamos donde vendían o donde se encontraban; 2) sí sabíamos donde vendían, resultaban muy caras; 3) sí sabíamos donde se encontraban, quien rayos se va a dar a la tarea de cazar ranas. El Chino cumplió con las ranas. Pero justo cuando las encontró, cerraron la facultad. Bad timing. Las ranas podían respirar tranquilas, por lo menos por dos semanas más.

Este lunes, que al fin reanudaron las actividades, no había de otra. El Chino trajo a las ranitas (me han comentado que algunas no eran tan chiquitas, y tenían el tamaño de mi mano extendida), las llevo una hora antes a los laboratorios para que las preparan... y los malditos de los laboratorios decidieron no ponerles anestesia. ¡NADA, ni una sola gota de droga siquiera para que las pobres no la vieran llegar! Así que cuando entre a los laboratorios y vi la cubeta de ranitas, podía verlas a todas todavía vivitas, con ansias de saltar.

A las ranitas iban a descerebrarlas y posteriormente sacarles el corazón. Como si intuyeran a lo que iba la cosa, muchas quisieron saltar hacia la libertad y por un momento o dos, se volvieron inalcanzables. Pero de ahí la realidad regresa, algún estudiante logra agarrarlas, y las ranitas regresan al triste mundo de la cubeta.

Llega la hora. Los y las encargadas de laboratorio muestran como con el punzón, van a descerebrar a las ranas. La licenciada que me toca a mi, mete el punzón a una en la cabeza, y mueve la herramienta mientras la pobre ranita todavía patalea. Volteo para no ver y no llorar, por que le tengo más pena a la pobre ranita que a los cadáveres que dan para Anatomía. El susto más gordo es que cuando al fin logra descerebrarla, y mientras intenta encontrarle el corazón, la ranita salta una vez mas, con el pecho abierto y una pinza trabada.

Me niego a ver la repetición del procedimiento en la segunda rana. Pero como cruel chiste del destino, por condonar el holocausto anfibio del 2009, me dan a observar el beaker que contiene uno de los corazoncitos de ranita, para ver si sigue latiendo en solución salina. Y si, por unos 6 minutos y medio, el corazón de la ranita sigue latiendo. Al fin termina el laboratorio, y los cuerpos de las pobres mártires serán desechados pronto. No me importa lo que digan, no importa que me digan que se vio genial, me siento mal por las ranitas. Y también tengo nauseas.

Creo completamente que hay un gran esquema general de las cosas, que puede que haya algo llamado destino, que definitivamente hay un karma. Y para asegurarme que el karma no venga dentro de un par de años y me muerda en el trasero... mejor empiezo a ahorrar para mi donación a PETA. En uno de mis próximos laboratorios, tendremos que llevar gatos.... voy a tener que hacer una donación muy grande.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Bitacora de cierre: Día 7

Cuando dije ayer que gracias a los animales encapuchados que se tomaron mi facultad, yo terminaria graduándome a los 30, me equivoque: harán que nunca me gradúe.

Solo cuando creo que mi situación no puede estar peor sucede lo impensable, pero visto en retrospectiva lo inevitable. Se tomaron toda la universidad. Ahora si que mi situación es de lo peor.

Dejamelo a mi de estar en una universidad que esta rodeada por el Siglo XXI pero que por dentro sigue en la década de los '80s.

sábado, 14 de febrero de 2009

Bitacora de cierre: Día 6

Mi facultad esta cerrada. Todo por que unos niños quieren entrar pero de veras a la universidad, pero los cupos no dan para tanto. Comenzaron pacíficamente: sentados afuera, con cánticos como "¿que es lo que queremos? ¡Cupo! ¿Cuando lo queremos? ¡Ahora!... Hasta se te pega y empiezas a gritar también.

Pero jueves en la mañana, cuando yo iba para recibir mi primer laboratorio de macroanatomía... cerrada. Gente afuera discutiendo animadamente. Profesores con cara de lideres (pero sin ninguna información que ayude).

Hoy es martes. Sigue cerrada, los profesores siguen sin un buen plan de contingencia, nadie sabe nada, la situación se ve que va para largo... y justo hoy se tomaron las oficinas centrales. Gracias malditos, por asegurarse que no me gradué hasta los 30.

Y claro, en este tiempo libre mi vida ha sido todo MENOS emocionante. Lo único que vale mencionar que, por andar en mi deber de representante de año, corrí de mi primera manifestación... Yepee, yepee, es un hito en mi vida. Es que iba saliendo de la Rotonda (la antigua escuela de medicina) y vi a un par de tipos caminando en la calle... de ahí a MUCHOS tipos caminando en la calle. Caí en la idea y junto con Piche mi amigo, salimos corriendo a la parada de buses esperando salir rápido. 3 buses nos ignoraron hasta que un 4º bus al fin abrió las puertas, muy probable por que el conductor nos vio la cara de miedo y no de revoltosos.

Y esa es la vida del universitario sin oficio: énfasis en SIN OFICIO. NO podes hacer mucho, nunca te dicen nada bueno los profesores y lo único que ves todo el día es como la aguja segundera se mueve poco a poco........ Oh la humanidad.

Solo digo, que si esos malditos que se tomaron el edificio salen... esperen que el vergazo les va a llegar, lo vean o no.